
Contra todo pronostico, este año se está convirtiendo en el año de las ofertas rechazadas. Me explico; otros años, en las tentativas de venta, barajábamos ofertas más o menos realistas y de esas, había un porcentaje considerable de transacciones realizadas. Mis expectativas para las negociaciones de 2.008 eran que sería más fácil llevarlas a cabo por la situación del mercado y de los vendedores. Pues bien, me encuentro que aquí en Majadahonda nuestros vendedores están bastante más reacios de lo esperado a bajar los precios o en algunos casos, ponerlos donde deben estar. Será que la capacidad económica de nuestros vecinos les permite aguantar mejor el chaparrón. Y cuando se llega al acuerdo, el banco lo pone negro para dar la hipoteca...
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